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jueves, 15 de octubre de 2015

Recuerdos gastronómicos de infancia 2. La comida en casa de los primos.

Un acontecimiento gastronómico en toda regla en mi familia era el día que íbamos a comer a casa de los primos del pueblo, en Cadillac, un pequeño pueblo a las afueras de Burdeos.
Mi tía tenia huerta, pollos, conejos, ocas... y cocinaba como los ángeles. Era enfermera y mi tio creo que carpintero aunque lo que siempre me repetían era que era Bombero voluntario.
La comida en su casa era lo que se dice un BANQUETE en toda regla. Mesa imperial gigantesca, mantel de hilo, cubiertos de plata, cristalería de Bohemia, y vajilla holandesa.


En la mesa nos sentábamos unas 16 personas, mis tíos y sus hijos, mis abuelos, mis primos y unos señores que no recuerdo que imagino que eran familiares de mi tía. De echo el comedor creo que solo se utilizaba una vez al año, en Navidades para recibir a la familia.
Al llegar teníamos el primer problema Romain y yo: recordar si en esta casa se daban 2 o 3 besos... teníamos verdaderas peleas internas para no ser los primeros de la fila, un autentico suplicio... una vez pasado este mini calvario teníamos que descalzarnos a la entrada, normas de la casa... y después ir a jugar con nuestros primos que veíamos solo 2 veces al año.
Yo en cuanto podía me escapaba a la cocina para ver que es lo que mi tía nos tenia preparados.
El menú en cuestión no pasaría ningún control dietético. Foie Gras, Patés, Ostras, Confits o Magrets de sus propios patos o ocas que mataba para la ocasión, aunque siempre había una minúscula ensaladera con guisantes o alguna que otra tontería verde  tipo guisantes y lechuga para acompañar una bandeja de quesos que ya la quisieran tener muchos restaurantes.
Seguía esperando a que nos llamaran a la mesa hasta el momento que nos tocaba y ahí me veía yo, en primera fila, en la zona infantil, a poder ser... lejos de mi madre y esperando la comida.
Como siempre mis abuelos se peleaban aunque menos que de costumbre, el resto de conversaciones:  batallitas de infancia, recuerdos de la guerra, anécdotas varias y mil y una alabanzas hacia los manjares y la cocinera, aunque siempre había (como en cada casa) el que no acababa de estar contento con lo que nos servían.
Una cosa que nunca faltaba era una botellita IMPRESIONANTE  de Sauternes para acompañar el Foie Gras, como sabían que a mi me volvía loco, me dejaban ponerme una copita, y os aseguro amigos, que eso era pura miel, Acidez, Dulzor y Complejidad unidas de la mano, todavía lo recuerdo.
Un autentico festival que podía durar 2 o 3 horas, pareciera que se iba a acabar el mundo, pero no solo por la cantidad, sino por la calidad. Mi madre no paraba de repetir que ya había suficiente comida y que no sacara mas; (cuando esa pobre mujer llevaba 1 semana preparando) yo rezaba (y en esa época ya era ateo) para que  nadie le hiciera caso. Y esa mujer, de mejillas sonrojadas, coleta y delantal siempre puesto, no paraba de entrar y salir de la cocina y sacar mas viandas, unos pichones, una Quiche Lorraine, un Melón de Cantaloup con Oporto en su interior, unos Creps de postre, era realmente La Grande Bouffe.
Después de comer nos arrastrábamos hasta los sofás Luis XV (hasta que nos echaban los mayores) donde estaba encendida la chimenea e intentábamos volver a ser personas. Entonces llegaba el momento de mi tío, mi tía y el resto de las mujeres se iban a la cocina a recoger, (mi madre que ya era feminista creo que no iba...), entonces mi tío abría su mueble bar en forma de globo terráqueo donde tenia una colección de licores de primer nivel, Cognacs, Armagnacs, Schnapps, Calvados, Whiskys etc... había de todo, ahí le servia a cada uno su copazo y seguían arreglando el mundo, se reconciliaban de la batalla de la mesa y echaban una cabezadita. Yo también había echado la mía.
Cuando ya había hecho la digestión nos íbamos de nuevo a la habitación de mis primos donde nos enseñaban sus juguetes nuevos, había venido Papá Noël y siempre era muy generoso con ellos.

FIN.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Recuerdos gastronómicos de infancia 1. El Petit Suisse de Mamie.

Tengo el blog totalmente abandonado, un verano digamos un tanto movido me ha ocupado en cuerpo y alma, me he propuesto volver a escribir mis cositas. 

El Petit Suisse y todo el resto en casa de Mamie.



Uno de los primeros recuerdos gastronómicos que tengo es el de mi abuela en la cocina de su casa en Burdeos sirviéndome un Petit Suisse de esos que eran naturales sin azúcar, se desmoldaban en el plato y se les quitaba un papel que los rodeaba, imagino que eso denota una cierta edad.

Mi abuela, (Mamie) siempre me echaba mucho mas azúcar que mi madre, decía que si no no era bueno, también nos daba un Mon Cherie cuando ya estábamos acostados con los dientes lavados a escondidas de mi madre, la putada es que el Mon Cherie tiene ese papel tipo celofán que hacia mucho ruido… mi madre siempre nos descubría… pero demasiado tarde, el bombón ya estaba en la boca…

Mamie nos hacia un chocolate con leche que era una autentica pasada, nada que ver con esos que sirven que son espesos y calientes, sin ningún sabor a Chocolate. El de Mamie tenia tanto chocolate negro como leche, una autentica delicia, no he probado nunca otro igual.

El Pollo al horno era de matricula de honor, asado lentamente, cada poco tiempo se acercaba a su cocina, abría la puerta e iba regando el pollo con el jugo que iba soltando, crujiente por fuera, jugoso por dentro, y aparte una salsera con ese jugo que era una autentica joya.
Lo acompañaba con patatas fritas, bueno, todo lo acompañaba con patatas fritas ya que cada dia nos preguntaba que si queríamos y Romain y yo, contestábamos al unísono SIIIIII, pobre mujer… la de toneladas de patatas que le habremos hecho cargar, pelar, pochar y freir. Eso sí eran GENIALES, las mejores que he comido en mi vida, confitadas a fuego lento, cortadas con un cuchillo pequeño y de manera muy desigual, habían grandes y pequeñas acabadas en punta, de manera que los bordes eran crujientes y en medio eran muy muy tiernas… Creo que si me concedieran tres deseos uno seria un gran plato de patatas fritas de Mamie.

Habían mas cosas que nunca faltaban, como los aguacates con vinagreta, los camarones, las ostras, y los steack hachés, (como una hamburguesa pero de lujo), se hacia picar delante de ella el trozo de carne que mas le gustaba, y lo servía con unas chalotas picadas por encima, me parece todavia oirla decir, Venga venga… a la mesa que se enfria… y por supuesto la guarnicion no hace falta que os diga cual era.

Tampoco faltaba nunca en la mesa unos cuantos quesos y una ensalada verde para acompañar que siempre comíamos al finalizar la comida. Ah y los “eclair au chocolat”…

Mamie era feliz viendonos comer y acabar todo el plato y por supuesto alabando la comida cosa que Mamá nos recordaba siempre.

Jamás jamás jamás tomé un vaso de agua clara en su casa, decía que el agua era mala y había que darle un poquito de color, unas gotitas de vino rosado bastaban para convertir algo tan malo como el agua, en una bebida para poder comer. Recuerdo siempre a mi madre decirle: Vale, vale, vale… cuando Mamie nos servia el vino. A nosotros nos hacia siempre mucha gracia.


Recuerdos gastronómicos que van mas allá de la comida, 

sábado, 7 de marzo de 2015

Mantequeria Maravillas


Soy hijo y nieto de tenderos, de comerciantes, mi abuelo Emilio abrió este negocio en 1957, entonces era un Colmado, el Colmado Maravillas, ahí se vendían, lentejas,  leche fresca, huevos, pan de pueblo, salazones, licores, lejía y un sinfín de productos que no os podéis ni imaginar.
Mi abuelo murió en 1973, demasiado joven, se cayó de la escalera cuando estaba reponiendo las latas de sardina en escabeche, se dio con la cabeza en el mármol del mostrador y cayó fulminado. Mi padre cogió el relevo y le dio un cambio al negocio se pasó a llamar Mantequerias Maravillas, se dedicó más a los embutidos, chacinas, vinos, licores y quesos, poco a poco fue comprando cada vez mejores productos y se hizo con una clientela cada vez más selecta.
El negocio estaba en una calle que daba con la Gran Vía en pleno centro, la localización era muy buena, teníamos tanto a turistas como a un vecindario de clase social alta que se pirraba por probar los primeros Foie Gras, el Dom Perignon y las angulas.
Yo crecí rodeado de delicatesen, entre cajas de Vega Sicilia, Jamón Joselito, Espárragos cojonudos, Aceite de Oliva Virgen Extra, nos llegaban las fresitas del bosque, los primero kiwis, las alcachofas de Tudela, tenía al alcance de mi mano los mejores productos del mercado español.
Pero a partir de los 12 años, hubo un producto que me hipnotizó poco a poco, me refiero al QUESO, en aquella época disfrutaba con los quesos manchegos, desde los más suaves hasta los más secos, también los cremosos, los quesos frescos, llegaron los primeros Camembert, Brie y los primeros quesos de Cabra, el Roquefort, el Parmesano.  Yo pasaba horas y horas rodeado de ellos, tocando, oliendo, probando, leyendo, con 16 años era ya un mini experto en el mundo de los quesos. Sabía todo sobre los quesos españoles que dicho sea de paso, eran muy poquitos en aquella época.
Enseguida empecé a trabajar en la tienda, los estudios no me interesaban demasiado, prefería estar detrás del mostrador, atendiendo a las clientas, y sobre todo poder hablar sobre el queso, nuestros clientes entraban con una idea y se marchaban con la bolsa repleta de quesos, yo les preparaba mini tablas de quesos para que los fines de semana pudiesen disfrutarlos con sus amigos. Mi padre no me decía nada ya que veía que la cuenta les iba subiendo cada vez más, solo me reñía cuando veía que me enrollaba demasiado y que la báscula no funcionaba.
Me tocaba bastante los cojones servir jamón york, mortadela, chorizo, tenía que ponerme guantes ya que cada vez me daba más asco tocar los embutidos… me apestaban las manos. Aunque lo que más odiaba era vender quesos en barra de esos que llaman para Sándwich, tendrían que prohibirlos, eso es una aberración.
Con 18 años ya estaba totalmente volcado en el fascinante mundo del QUESO. Necesitaba un coche, me saqué el carnet de conducir y me compré un Renault de segunda mano.
Los sábados por la tarde en cuanto cerraba la tienda me iba a descubrir alguna zona donde se producen quesos, descubrí los quesos hechos en Grazalema, en la sierra de Cadiz hechos con leche de cabra payoya, en Asturias conocí el Cabrales, el Afuega’l pitu y La Peral, en Cantabria me quedé sorprendido con los Quesucos de Liébana, los Quesos de Nata y el Queso de Áliva con ahumado característico. En Cataluña viaje hasta el Pallars Sobirà para conocer el Tou de Til.lers y muchos más, el Tupí en la Valle de Aran, el de la Garrotxa y el Mató, en Extremadura la Torta del Casar y el de los Ibores, en Navarra el Roncal, en el Pais Vasco el Idiazábal y en Murcia el Queso al Vino.
Me convertí en un auténtico experto en quesos Españoles, mis amigos eran los productores de quesos y conocía pastores por toda la península, incluso conocía el nombre de la mayoría de sus perros. Lo tenía todo por escrito, por las noches hacia fichas de cada uno de los sitios visitados, con fotografías de los prados y de las queserías, nombre de sus propietarios y catas actualizadas de todos sus quesos.
Por supuesto que nunca tuve novia, no tenía tiempo para eso, nunca me interesó ese tema, estaba demasiado ocupado en “mis cosas”.
Conseguí jubilar a mi padre que de vez en cuando venía a echarme una mano pero ahora con mi supervisión, y transformé el negocio en una Quesería, desterré de ella todo producto que no fuera láctico y por supuesto también todo producto industrial, ya sabéis a que me refiero… no?
Me quedé solo en la tienda prácticamente vivía ahí, poco a poco fui reinvirtiendo el dinero que ganaba en ella, construí una bodega climatizada y cada vez tenía más y mejores quesos. Mis viajes de fin de semana y mis vacaciones como  adivinareis eran a Europa, principalmente a Francia, descubrí Francia, me volví loco.  Me obsesioné por conocer todas las regiones y el mayor número de quesos, el coche iba cargado de neveras portátiles y volvía con un cargamento que realmente daba miedo.
Una vez me paró una patrulla de la Guardia Civil y ví a uno de los agentes acercarse al coche tapándose la nariz, decía que olía mal… INCULTO… por suerte para mí me dejo marchar solo por no soportar el fabuloso aroma que emanaba de mi coche.
Entendí el queso, sabía perfectamente cómo se hacía cuales eran todos los procesos que sucedían en su elaboración.
Al cabo de 2 años cuando la tienda ya estaba bien equipada le incorporé una zona de degustación, nada, 4 mesitas donde poder disfrutar sirviendo mis quesos a mis amigos y clientes, tenia verdaderos fans que venían cada semana para probar las novedades que me traía de mis viajes por Francia. A esa zona la llamé FRANCHEESE, un juego de palabras entre Franchise (Franquicia en Frances), algo que nunca seria y Cheese Queso en inglés...
La mayoría de las veces la experiencia fue satisfactoria aunque he de reconocer que alguna que otra vez eché a patadas a algún que otro ignorante que venía pidiéndome una ensalada con queso de cabra gratinado, o ese Manchego semi INMUNDO que no quiero ni nombrar, entonces yo perdía el oremus y directamente les invitaba a dejar la mesa libre para que alguien con mas paladar que ellos pudiera disfrutar con mi trabajo.
La situación de los quesos en Francia y en España es diametralmente opuesta, si bien en Francia cada día hay más y mejores quesos, en España la realidad es que mis amigos productores no pueden con la cantidad de impuestos, trabas y normas que se le imponen, incluso se está hablando de PROHIBIR LOS QUESOS CON  CRUDA!!!!! os imagináis que sacrilegio supondría eso para los pequeños productores?.
Todas estas leyes y normas fueron promovidas por la industria quesera que seguro que untó a algún ministro o vaya usted a saber...
Las multinacionales del queso, están arrasando, publicidad en televisión a todas horas, cada vez "fabrican" quesos mas insípidos, con presentaciones más atractivas para los niños y precios más bajos.
Con todos estos factores muchos de mis amigos están dejando de "elaborar" quesos artesanos, por supuesto que se niegan a pasteurizar la leche, sus quesos son más caros, y con sabores más fuertes, con más personalidad, olores a moho, a establo, quesos ácidos, con ceniza no son del agrado de la chusma y este año ya hay varios amigos que han desistido. La mayoría han vendido sus cabras y ovejas para venderlas como carne y se han buscado la vida en la ciudad.
He escrito cartas a los periódicos, al Ministro de Agricultura, a revistas de Gastronomía y nadie me ha contestado.
Un autentico drama que parece que no le importa a nadie salvo a los afectados y a mí. Mis clientes no se quejan ya que ellos siguen disfrutando con los Comté, St, Marcelin, Stilton, Valencay, Parmegiano Regiano y los cientos de quesos extranjeros que tengo en la tienda.
Gran parte de la culpa de este drama la tiene "Quesos artesanos de España", una multinacional que tiene la desfachatez de llamarse así cuando hace la mayor parte de quesos horrorosos que se ven en TV y que se venden por miles y miles. Estos son los que han untado a nuestros políticos corruptos y que han, o están consiguiendo quedarse con la mayor parte del pastel del queso en España. 
Fabrican quesos de untar "para la merienda", quesos en Lonchas, (a cual peor)... Cuñas de Manchego insípido ya precortado listo para comer, (una autentica bazofia), quesos rayados para pasta, salsas preparadas para mezclar con la pasta y nosecuantas porquerías mas...
He estado dándole muchas vueltas al asunto,  y creo que no me puedo quedar cruzado de brazos, el QUESO ARTESANO me ha dado todo lo que soy, y me ha dado demasiada felicidad y placer para que yo ahora no le dé yo algo de mi parte.
Llevo 2 semanas prácticamente sin dormir y lo tengo claro, voy a cometer un acto terrorista, voy a volar la fábrica que tienen en Asturias. Durante estas noches de insomnio he estado visionando videos para la fabricación de bombas caseras, os sorprendería la cantidad de información que hay en Internet y lo fácil que es... 
Pólvora, Gasolina, Permanganato de Potasio, Mecha, y Nitrato de Potasio para hacer mucho humo y crear confusión son elementos fáciles de conseguir, no necesitas presentar tu DNI, y se encuentran al alcance de la mano.
En pocos días ya he conseguido reunir todo lo necesario y he fabricado una bomba enorme que llevaré en el maletero de mi coche. 
El plan es bien sencillo, he concertado una visita para la semana que viene, con la excusa de la tienda me abren las puertas, igual se piensan que les voy a comprar... He conseguido los planos y voy a colocar el coche cerca uno de los pilares de la fábrica, la bomba explosionará a las 15h00 justo en el momento que deba dejar la fábrica y cuando la mayoría de trabajadores hayan marchado, es posible que yo también muera en el atentando, he preparado un video reconociendo la autoría y explicando los motivos, que saldrá a la luz en 3 días si yo no lo evito antes. Mi muerte, si es que así sucede será un pequeño pago 
 Ha pasado una semana y hoy por fin es el día en que se va a hacer justicia, no he abierto la tienda, me he despedido de ella.
Durante esta semana me ha dado tiempo de hacer la bomba más y mas grande, pesa 285 kilos, es enorme y creo que si lo hago bien, todo saltará por los aires.
Me ha citado un tal Juan Alberto a las 11h30, es el encargado de comunicación de "Quesos artesanos de España". A la hora convenida llego con mi coche a la "fabrica" cargado hasta arriba, aparco justo donde había pensado, tenía una plaza libre esperándome, debe ser una señal, pienso... todo saldrá bien...
Me recibe el tal Juan Alberto con una bata blanca, un ridículo gorro de papel y unas ridículas bolsas de plástico en sus zapatos. Me hace disfrazarme como él, me miro en el espejo y me dan ganas de llorar, me explica que todo eso es para asegurar que no contaminemos la zona de elaboración. Pensé en todas las queserías que he visitado llenas de verdad, de olor y de sabor... en fin... patético.
Paso 3 horas con Juan Alberto visitando la puta fábrica, me enseña todos los secretos de su elaboración, al queso se le añaden saborizantes, texturizantes, colorantes, la leche proviene de toda Europa, (tienen la fabrica en Asturias por una cuestión de imagen, pensé…), leches de animales en cautividad, maltratados y de una calidad pésima. 
Me explica la importancia que tiene el packaging, la marca, las tendencias actuales, yo mientras tanto no me puedo creer todo lo que me está contando...
Finalmente me enseña sus números, su volumen de venta y su proyección el mundo y su estrategia de implantación, ahí ya me quiero morir, resulta que la fábrica de Asturias es como un escaparate, están fabricando queso en Marruecos, en Perú y en China, China es su próximo objetivo, se han propuesto vender rollitos de queso insípido a los chinos. El queso que sirven las cadenas americanas es suyo y su progresión año a año es impresionante. No saben dónde estará su techo, calculan que en 6 años algún producto suyo se podrá consumir en cualquier rincón del planeta.
Mi corazón me da un vuelco y pregunto por el lavabo, entro, cierro con llave y lloro como un niño, me doy cuenta de lo pequeño que soy, de que esta es una batalla perdida y de que es solo cuestión de tiempo. Sigo llorando... miro mi reloj, son las 14h45, solo faltan 15 minutos para que mi bomba estalle.
Vuelvo con Juan Alberto, y nos despedimos, tengo tiempo suficiente de marcharme de ahí pero mi instinto me obliga a ir hacia el coche.
Miro mi reloj, solo quedan 4 minutos, el coche está aparcado justo delante de la recepción, donde hay una enorme cristalera con el logotipo de la compañía.
Me quedo en el coche, mis ojos se vuelven a empañar, no puedo dejar de llorar, miro mi reloj solo queda un minuto, me limpio las lágrimas.
Enciendo el coche, pongo la marcha atrás y me pongo justo en frente de la recepción, sigo llorando. Pongo primera y piso gas a fondo, el coche atraviesa el cristal y golpea contra la gran pared blanca con el logotipo. Y... explosiona...

Fin.





martes, 24 de febrero de 2015

Las Bodas de Oro



Hace más de 49 años que vivo con la hija de puta de mi mujer, ella no lo sabe pero a poco que yo pueda no vamos a cumplir nuestras bodas de oro.

Ella se llama Dolores, no podría haber escogido mejor nombre la cabrona de mi suegra QEPD, le va como anillo al dedo. Hace por lo menos 40 años que me hace la vida imposible, primero me separó de mi familia, no asistí a los funerales de mis pobres padres, y con mi hermano hace una eternidad que no nos hablamos, imagino que no se habrá muerto. La muy cabrona estuvo cizañando hasta que lo consiguió.

Una vez me tuvo solo como un perro puso a mis hijos en contra mía, ellos eran pequeños y ella se pasaba el puto día diciendo lo vago que era, lo mal que me olían los pies y lo tonto que era. Cuando fueron más mayores y venían a vernos a casa, se pasaban el rato hablando con su madre, destripando a alguien imagino… a mí solo me saludaban… y de lejos…

 Siempre me ha controlado la vida, nunca me dejó tomarme una cerveza con mis compañeros de trabajo, todos se quedaban al finalizar el turno, menos yo que no quería problemas con Lola, enfurecía como un mal bicho si llegaba 5 minutos tarde,  en el fondo la culpa es mía por no querer tener conflictos.

Yo por mi parte hace ya 15 años que simulo tener una sordera profunda, le hago repetir todas las cosas que me dice una y otra vez, hasta que me acaba chillando desesperada, yo dentro de mí, me rio, y le digo: ¡no me chilles mujer! Os he de reconocer que eso me divierte bastante.
También suelo mearme en sus geranios cada vez que puedo, si estoy solo en casa me meo directamente y si no, lo hago en una botella que tengo de Font Vella de esas pequeñas y cuando se descuida se lo echo a sus geranios. Lleva un cabreo de mil demonios, porque sus vecinas Juani y Puri lucen sus balcones con flores de todos los colores, y la hija de puta de Lola tiene sus macetas muy muy tristes.

Hace ya 5 años que le dio por celebrar nuestras bodas de oro por todo lo alto, quiere que vayamos al Bufet que hay en la avenida e invitemos a toda la familia y amigos, dice que nos juntaremos casi 55 personas. Desde entonces me he quedado sin fumar, y sin leer el periódico ya que lo ahorra para las Bodas de Oro.

Pero… lo tengo decidido, no se lo voy a permitir, me lo voy a cargar antes de que llegue la fecha, no le voy a dar ese gusto. Total, me da igual, no tengo nada que perder, ya no tengo amigos, ni familia, ni nada, y soy demasiado viejo para ir a la cárcel, aunque me atrapen, ¿Qué me van a hacer?, A lo mejor me dan un premio, como una obra benéfica, JAJAJA.

Lo que no tengo claro es de qué forma voy a hacerlo, QUIERO QUE SUFRA, eso lo tengo claro, pero no sé cómo hacerlo… Quizás ahogarla con la almohada, aunque es capaz de darme una patada en los huevos y darme ella a mí una paliza… no me la quiero ni imaginar.
Un poco de veneno en el café con leche que me obliga a hacer cada día, aunque seguro que con eso se sufre poco… Aunque si le diera unas cuantas puñaladas mientras duerme tampoco estaría mal, con el odio que le tengo seguro que la dejaba como un colador, y no sobreviviría.
Un somnífero tampoco sería mala idea, y después tirarla por el balcón, aunque con lo gorda que está la muy cerda igual no puedo con ella…

Ahora que lo pienso no es tan fácil cargarse a esta mujer.

Voy a seguir pensando mientras me tomo este Cola Cao.


FIN.

martes, 23 de diciembre de 2014

Enrique



Mi nombre en Enrique y vivo desde hace 4 años en el aeropuerto de El Prat, y la verdad es que no se vive mal, no me quejo, podría estar mucho peor.
Esta maldita crisis me ha traído hasta aquí, hace 7 años me quedé en el paro, soy, bueno era... marmolista, tenia mi piso, mi coche y mi novia, ahora mismo ya no me quedan ninguna de las tres cosas. Mi piso se lo quedo el banco, aunque todavía debo 120.000€, mi coche lo tuve que vender y mi novia me dejó hace ya mucho tiempo, se enamoró de su monitor del gimnasio, la muy perra.
Mis padres son ya muy mayores y también lo están pasando muy mal, tengo un hermano con síndrome de Down y una hermana e imagino que mis padres deben estar de mierda hasta el cuello, es por eso que decidí quitarme del medio y no darle mas disgustos a mi madre. Creo que es mejor,que no sepa nada de mi... sufrirá menos.
Pasé una temporada durmiendo en un cajero, pero no era nada seguro, también estuve algún tiempo en un albergue pero tampoco fue fácil hasta que alguien, no recuerdo quien, me comentó  que en el aeropuerto no se estaba mal.
Aquí tengo calefacción en invierno y aire acondicionado en verano, por las noches me pongo a dormir en los sofás que hay en la M32, nadie sospecha de mi, tengo mis cosas en una maleta que encontré y me hago pasar por un pasajero más, los vigilantes ya me conocen, y no me molestan, saben que no les voy a dar problemas y que si puedo les ayudo, no tengo problemas para comer, Nestor, el camarero del turno de noche siempre me guarda algún bocadillo que lleva demasiadas horas hecho,  o incluso alguna pasta, Maria la camarera del puesto de cafés también me suele dar algún cafecito por las mañanas, y aquí nos es nada difícil encontrar comida. Tampoco tengo muchos problemas para asearme, suelo ir al lavabo de minusválidos ya que te puedes cerrar con llave por dentro y ahí me lavo, hay agua caliente, jabón y toallitas, y alguna que otra vez consigo espuma de afeitar y colonias de los viajeros despistados que no se dan cuenta de que no pueden llevar aerosoles ni líquidos en la cabina del avión, y tienen que abandonarlos en  alguna papelera. la verdad es que alucinaríais de lo bien que huelo. 
Suelo leer la prensa que se van dejando los viajeros y me entretengo observando a las miles de personas que veo cada día pasar delante de mí.
Con los años me he convertido en un experto en conocer a las personas, me imagino de donde vienen y hacia donde van, ves como va cambiando el tipo de personas en función de la epoca del año, del día de la semana, de los eventos que hay en la ciudad etc....
Los lunes es el día de los ejecutivos, políticos y demás chusma, los ves todos trajeados con sus maletas de marca y sus aires de superioridad. 
Con la llegada del buen tiempo ves a los que van a hacer el camino de Santiago, equipados de arriba abajo, imagino que dentro de poco venderán en el Decathlon el kit completo.
Cuando hay congresos en Barcelona ves a muchos trajeados... pero mal trajeados, ¿no se pueden quitar el puto collarcito cuando se van de vuelta a sus casas? son patéticos.
En las vacaciones escolares es cuando mas familias ves, y aquí si que me lo paso bomba, las madres cargadas de maletas, riñendo a los niños y los padres mirando las pantallas con cara de no entender nada.
Las tripulaciones de los aviones también son peculiares, por un lado van los pilotos, y por otro las y los azafatos, como si no se pudieran mezclar,  ellas todas con el mismo peinado, el mismo maquillajes, los mismos zapatos y la misma falsa sonrisa pegada en su cara, ellos igual, todos con el mismo corte de pelo, bien afeitaditos y con cara de no haber roto nunca un plato...
Luego están los trabajadores de aeropuerto, gente que viene aquí del mismo modo como quien va a una fábrica, tienes a los veteranos que llevan 30 o 40 años trabajando en el mismo puesto  y que se conocen esto mejor que sus casas y los mas jóvenes a los que ves que se convertirán, si todo les va bien, en clones de sus colegas veteranos.
Después están los turistas que van o vienen, aquí esto ya es un espectáculo; los japoneses todos en grupo, calladitos haciéndole fotos a todo, vestidos de las maneras mas raras que te puedes imaginar, los italianos cortados todos con el mismo patrón, ellos como chulos de putas y ellas como pescaderas en domingo, los franceses siempre quejándose por algo, los rusos como nuevos ricos de segunda, ellos repletos de oro y ellas con bolsos y zapatos de marca, queriendo disimular un pasado que no se puede disimular, los nórdicos, educados, silenciosos, aburridos, los ingleses los jóvenes son como animales con ganas de alcohol y los adultos se creen una raza superior, después están los latinoamericanos, a estos no los diferencio bien, excusándose por no haber hecho nada, muy educados y con lágrimas en los ojos.
Ya veis de que forma vivo soy un observador que mira la vida y las gentes pasar.
Esta mañana, una mañana como otra cualquiera, estaba yo observando como discutían Mariló y Fernando, (nunca he hablado con ellos, pero sé sus nombres porque llevan la chapita) dos trabajadores de Vueling de los que están facturando las  maletas cuando he visto en la cola a mi madre con Saul, mi hermano, el corazón me ha dado un vuelco, mis ojos se han inundado de lagrimas al verlos y he tenido unas ganas locas de abrazarles, ellos no me han visto, me he retirado y me he puesto detrás de un panel para poder verlos y escuchar sus conversaciones, ¿Donde estaba mi padre? mis padres no se han separado en su vida, ¿habría muerto?. No podía dejar de llorar, Podía escuchar a mi madre reñir a Saul, que aunque tenia 36 años se comportaba como si tuviera 6, imagino que cuidarlo seria lo que mantendría a mi madre con fuerzas, poco a poco la fila iba avanzando y yo estaba a pocos metros de ellos, mi madre había envejecido muchísimo, imagino que lo habría pasado muy mal, viuda, imagino, con un hijo desaparecido, ¿ma habría dado por muerto? y otro hijo a su cargo, con la preocupación que ello conlleva. 
Mi madre seguía riñendo a mi hermano y yo me tuve que separar del panel para poder verles delante de mi, en ese preciso instante mi hermano se dio la vuelta y me miró fijamente a los ojos y gritó: ENRIQUE!!!!, en ese preciso instante me di la vuelta y volví detrás del panel, podía verles por una separación que había entre dos pantallas, mi madre se giró, tenia una mirada entre esperanzada y asustada. Saul no paraba de decir mi nombre y mi madre me buscaba con la mirada, tenia unas ganas locas de salir de mi escondite e ir hacia ella, pero no lo hice.
Era el turno de mi madre y Mariló (la trabajadora de Vueling) la llamó para que facturara y ella seguía buscándome con la mirada durante unos segundos mas, hasta que se dio por rendida y facturó su maleta. Saul no paraba de moverse y mi madre seguía riñéndole.
Les vi alejarse con sus billetes en la mano, no se donde irían, solo espero haber hecho lo correcto y que se olviden pronto de mi, y yo de ellos.

FIN.

martes, 10 de abril de 2012

Café Niza

Otro relato, a ver si os gusta:


Café Niza.

Yo hago el turno de la tarde, entró a trabajar a las 18h de la tarde y me quedo hasta el cierre, hace ya 17 años que soy barman de noche en el Café Niza.

Cuando yo llego se marcha Andrés el camarero que hace el turno de mañana y con el que no me hablo desde hace 8 años, un malentendido a causa de un ticket no cobrado desencadenó una discusión que arreglamos en el callejón posterior y que hoy 8 años después nos sigue separando. De todos modos es un gilipollas y yo no voy a dar mi brazo a torcer. Que se joda…

Pues bueno como cada día cuando yo llego Andrés se marcha, no nos miramos ni nos decimos nada, él ya ha hecho caja y rellenado las neveras.

El local está totalmente demodé, el suelo es de madera oscura quemada por las colillas que se tiraban en el suelo en otra época, los sofás son rojos y en forma de medio círculo alrededor de unas mesas pequeñas fijas en el suelo.

Al fondo hay un billar al que también se le notan los años, con una lámpara de esas rectangulares de color verde con sólo 2 de las cuatro bombillas, (a ver si un día de estos me acuerdo y las cambio). En aquella zona como en todo el local hay poca luz, aunque la zona del billar es especialmente oscura, además falta el humo de los cigarrillos desde que la ministra esa prohibió el tabaco en los locales de hostelería, con la ley se fue el humo y gran parte de la clientela que ya no viene.

Imagino que para la gente que no fuma, el Niza debe ser cutre y sucio, no se…

Al llegar, la postal es más o menos la de cada día, ahí está Margarita, una señora viuda que le da a la cerveza, se toma 4 o 5 cada tarde y a eso de las 20h se va hacia su casa un poco perjudicada pero siempre en su sitio, también le da un poco a la máquina tragaperras, yo creo que se debe dejar la mitad de su jubilación entre las cañas y la puta maquina esa. A mi plim…

Luego están un grupito de chavales universitarios, con sus jerséis demasiado pequeños, sus gafas de pasta, y sus no cortes de pelo, (a estos con mucho gusto les metía yo la tijera) son 3 y no sé como se llaman, (ni me importa), vienen y hablan de política, de futbol, de estudios, de futuro, de chicas no hablan, fíjate… imagino que debe ser “cool” (como dicen ellos) venir al Niza a tomarte un café con leche y a pasar la tarde.

A quien no he visto al llegar es a Raúl, un habitual de la casa que pasa más tiempo aquí que en la suya, este es un caso aparte, le da a la bebida duro, y por lo visto también a su mujer.

Tras 17 años aquí metido, se puede decir que me conozco todo del Niza y todo de sus clientes, se dice que para estar detrás de una barra has de ser un buen psicólogo, tener don de gentes y aguante, ¡TONTERIAS!, yo odio a la gente, me importan 3 cominos sus vidas y me limito a servir sus bebidas y poco más, lo único que espero es que llegue la hora de irme a casa y descansar.

No tengo mujer, Inés, así se llamaba esa desgraciada, me dejó hace 12 años, por lo visto encontró un hombre que le supo hacer feliz, eso me dijo… seguro que tenía dinero ese cabrón… Tampoco tuvimos hijos, mis padres murieron hace ya mucho tiempo y con mis dos hermanos hace ya mucho tiempo que no nos hablamos, son unos gilipollas.

Las mañanas me las paso en casa, viendo la televisión y esperando la hora de venir a trabajar. La verdad es que no me entiendo a mí mismo. Tengo una vida de mierda, pero no hago nada para remediarlo, ni siquiera me lo planteo.

Tampoco le doy a la bebida, emborrachar a tanta gente me ha hecho odiar el alcohol casi tanto como a los borrachos. Gajes del oficio…

No sé qué fue lo que me hizo convertirme en la persona que soy, imagino que soy un imbécil, y que mi vida esta vacía, me doy cuenta que estoy pasando el tiempo sin más, mi vida no tiene ningún tipo de aliciente, el día que me muera nadie me echará de menos y nadie se acordara de mi.

Qué triste…

Esta noche a eso de las 02h00 de la mañana justo antes de empezar a recoger ha entrado un ángel, (quizás por eso me ha dado por pensar todo esto), una mujer preciosa, creo que era francesa, de mediana edad, elegante, traía una maleta grande y venia sola, estaba perdida, había llegado esta noche en autobús y quería tomar un café con leche caliente. Se ha sentado frente a mí, me ha sonreído, y me ha hablado de una forma muy educada y dulce.

Hemos estado charlando sobre la ciudad, ella hacía preguntas y yo le contestaba, yo por mi parte no le he preguntado nada, (no suelo hablar con los clientes), pero mientras me hablaba yo me la imaginaba esperándome en casa cada noche después del trabajo, y despertándome a su lado cada mañana, yo le haría su café con leche, y nos iríamos a pasear, le enseñaría la ciudad, cuidaría de ella y la trataría muy bien.

He pensado varias veces en preguntarle su nombre, que había venido a hacer aquí, si estaba sola, si necesitaba un sitio donde quedarse, si quería un buen marido para casarse.

Pero no lo he hecho.

Me he quedado ahí mirándola durante un buen rato, a esa hora solo quedábamos ella y yo, y creo que la he incomodado con mi mirada, tras tomarse su café con leche me ha pagado y se ha marchado.

Me he quedado solo, mirando el taburete donde ella se había sentado y arrepintiéndome de todo lo que no le he dicho. Nunca más volverá a entrar al Niza un ángel como este y nunca más tendré otra oportunidad de ser feliz.

A las 03h00 y tras hacer caja y rellenar las neveras, como cada noche he cerrado el bar. Definitivamente, sí, soy un imbécil.

FIN.

martes, 14 de febrero de 2012

Vuelta a la vida.



Me desperté en la habitación de un hospital, entubado, a mi lado, una señora gorda que se abalanzó sobre mi cuando vio que me desperté, me abrazaba y me daba besos a la vez que gritaba, ¡Cariño!. Yo no sabía quién era… Ella me preguntaba que como me encontraba, que si me dolía algo, que como había sido el accidente y que me quería mucho.


La gorda llamó a la enfermera que vino enseguida. Esta avisó a otras dos que vinieron acompañadas de dos médicos.


En un momento me vi rodeado de personas desconocidas, la gorda lloraba, y yo no sabía por qué.
Los médicos empezaron a hacerme preguntas estúpidas, que yo iba contestando poco a poco a la vez que me iba cansando de esta situación…


Resultó ser que la señora gorda era mi mujer, su nombre era Sara, y que yo había tenido un accidente de circulación 3 meses atrás, ella no se había separado ni un momento de mi lado, y pensé dos cosas: Que me debía querer mucho, y que debía estar más gorda antes, ya que no había perdido peso durante este tiempo, ni con el disgusto...


Mi nombre era Alejandro, pero todo el mundo me llamaba Alex, tenía 38 años, vivía en Barcelona y era piloto de avión.


Imaginaros la sensación, de no saber quién eres, de no tener pasado, de ni siquiera saber que perona eres ni que personalidad tienes, es una sensación de vacío total que no os recomiendo a ninguno de vosotros, amigos lectores…


Toda esa tarde Sara se quedo a mi lado, explicándome cosas de mi… de lo buena persona que era, de lo buen padre que era, de lo mucho que nos queríamos, y de lo feliz que estaba ella por que volviera a su lado. Yo, si os digo la verdad, la escuchaba y no entendía nada. Creo que estaba en estado de shock.


Sara estuvo llamando a todo el mundo, a mis padres, a mis amigos, a mis hijas incluso llamó al trabajo para que mis compañeros supieran que había vuelto.


Menudo día, que me esperaba, una procesión de desconocidos, abrazándome, ya lo estaba viendo, un valle de lágrimas que no iba conmigo…


Los primeros en aparecer fueron mis padres, Mi madre, una señora muy elegante y guapa que yo no conocía, venia llorando como una Magdalena, traía unos clínex destrozados y esta señora sí que había perdido peso, estaba en los huesos... En cuanto me vio se me abalanzó literalmente, me mancho la cara con sus mocos y sus lágrimas, ¡que asco! Pensé, pero no dije nada. Mi padre se quedó mas apartado, también lloraba, pero como para dentro, por lo visto era más reservado y menos folclórico. También me abrazó pero no me manchó.


Avisaron también a mis hijas que salieron del colegio para venir a visitarme, cuando llegaron me sorprendí al ver lo guapas que eran, tenia 2, Ana y Rosa, tenían 6 y 4, y eran preciosas, sobre todo Ana, se las oyó llegar corriendo por el pasillo, las trajo su tía que no pudo con su ritmo, estaban muy nerviosas y felices por volverme a ver, Ana se me abrazó al lado derecho de la cama, y Rosa al izquierdo. Eran realmente preciosas.


Me alegró mucho conocer a mis hijas, parecía ser que yo era un tipo con suerte…
Como previsto fueron desfilando todos mis familiares y amigos, mi hermano Leo que me explicó lo mucho que me quería, que nunca me lo había dicho y que durante mi ausencia se había dado cuenta de la suerte que tenia por tener un hermano como yo.


Después llegaron, Luis, Nacho, Ángela y Paco, por lo visto mis mejores amigos desde la Universidad, me explicaron lo buena persona que yo era, y poco a poco me iba haciendo yo mi composición mental.


Sara, que ya no me parecía tan gorda, (aunque lo era), iba y venía, tenía que arreglar unos papeles, ir a casa y ocuparse de muchas cosas.


Desfilaron más personas, una señora que tenia halitosis y que era especialmente desagradable, que resultó ser mi suegra, Uf, menos mal! Pensé… , prefiero que sea mi suegra que mi madre.
Otra pareja de amigos que habían venido desde Sabadell, también buenos amigos, y encantados de volverme a ver, me explicaron, lo mucho que les quería a ellos, y lo bien que siempre me había portado.


Más personas, muchas de ellas no las recuerdo, estaba mareado, entre tanta información y a la vez me sentí bien de conocerme. Yo era una buena persona y tenía mucha suerte.
Al cabo de tres días, la cosas se calmaron ya no venían tantas personas y yo poco a poco me iba encontrando mejor.


Llamaron a la puerta, Sara abrió, eran Rocio y Jose que vinieron a visitarme, por lo visto eran compañeros de trabajo, Jose era también piloto, y Rocio, azafata, Sara nos comentó que aprovecharía para escaparse e ir a casa ya que tenía muchas cosas por hacer. Sara se acercó a mí, y me dio un beso, yo no sentí nada.


En cuanto Sara cerró la puerta, Rocio me abrazó y empezó a besarme, en la boca, en el cuello, en las orejas, me metía la lengua por todos los orificios que encontraba, no entendí nada, José atrancó la puerta con una silla. ¿Qué pasa?, les dije. Me preguntaron si no recordaba nada, de nada, que si no sabía quiénes eran ellos. ¡NO!, les contesté.


Resultó ser que Rocio, (que estaba muy buena, por cierto) era mi amante y que Jose era mi socio, en mis otros asuntos.


Nos dedicábamos a traficar con droga, principalmente cocaína, de Colombia a Barcelona, alguna vez habíamos pasado heroína y alguna otra vez, también habíamos pasado armas, pero nuestro fuerte era la coca, también nos dábamos nuestros buenos festivales, sobre todo cuando estábamos en Cali, o en Shanghái o en Rio.


Rocio me metió mano bajo la bata, me dijo que estaba muy caliente, yo estaba alucinando, José le dijo que parara, pero ella siguió, a mí, se me puso dura, tras 3 meses en coma, mi polla también se despertó. Jose se quedo en el pasillo, montando guardia en la puerta para que nadie entrara mientras Rocio hacía de las suyas…


Rocio se abrió la blusa, y se levantó la falda, estaba realmente buena, yo completamente empalmado me quedé atónito, le quería decir que parara, pero para entonces ya me la estaba chupando. ¡A tomar por culo, pensé!.


Me quedé tumbado, en la cama, y ella se “empaló” ahí mismo, sin florituras y sin precalentamiento ni nada. Fue un polvo salvaje, a lo bestia, Rocio no me besó, por lo visto lo nuestro era meramente sexual, y vicioso.


Nos corrimos al unísono, realmente fue un buen polvo, Rocio se fue al baño, y con unas toallitas húmedas que llevaba en bolso, me limpió.


Entró Jose y me preguntó por la mercancía que llevaba en el coche el día del accidente, ¿Qué mercancía? Le contesté…


YO llevaba 3.2kg de coca en el doble fondo del BMW, cuando caí por ese terraplén. El coche fue al desguace así que imagino que ahí estaría… Jose me explicó que esa droga se la teníamos que entregar a Fredy, un capo de la mafia colombiana en España, y que estaba muy nervioso, teníamos que entregarle la droga o 300.000 € antes del domingo.


Rocio, Jose y yo nos dedicábamos a la buena vida, o a la mala vida según como se mire, teníamos contactos con lo peorcito de cada ciudad a la que visitábamos, yo tenía una cuenta en Suiza donde blanqueaba la pasta que iba amasando, siempre que estábamos fuera de Barcelona, nos dedicamos a los cambios de pareja, a las orgias, a meternos la mejor coca en el cuerpo. No tenemos escrúpulos, traficábamos con drogas y con armas, y Jose me comentó que incluso nos habíamos propuesto traficar con mujeres.


Yo era, simplemente un ser despreciable. Llevaba una doble vida en toda regla. En ese momento llego Sara, Jose y Rocio se despidieron y se marcharon.


Sara me cogió de la mano, me miro a los ojos, suspiró y me dijo:” Gracias a Dios que has vuelto, soy la mujer más feliz de la tierra, te amo con todas mis fuerzas y no quiero perderte. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.”


La miré y lloré.


FIN.

jueves, 9 de febrero de 2012

Historias verídicas o no... en un restaurante. 2 Las fresas de Montse.



El sábado habíamos tenido una boda de 180 personas, y el domingo 2 comuniones, era lunes y había que arrancar el menú semanal, cada día venían unas 30 personas a comer y no había tiempo para muchas historias. Ahí estaban Ana y Encarna en la zona de fuegos y Montse, preparando los entrantes y los postres.

El menú de esa semana se componía como el de cada semana de 5 entrantes, 5 segundos y 5 postres, Ana se encargaba de pensar el salado y Montse en dulce.

Escalibada con langostinos, Timbal de tomate, queso de cabra, berenjena y anchoas, Tagliatelle al pesto, Ensalada de alcachofas y una crema de calabaza con huevo y parmesanos eran los entrantes.

Como segundos, esa semana teníamos Arroz con costilla, Bacalao en salsa verde, Costilla de cerdo agridulce, Brocheta de pollo y verduras y Escalopines de entrecotte con unas sobras del banquete del domingo.

De postre, Fresas a la pimienta con helado de vainilla, Chocolate con naranja, Fruta natural con yogurt, Helado de ron y Granizado de Piña con chocolate blanco.

Finalmente llegamos a tiempo a las 13h30 con todos los platos más o menos listos, preparados para el servicio. Fue un lunes movidito, de culo como de costumbre, nos pillo “la puré”, entraron todos de golpe y sudamos la gota gorda. Yo iba subiendo los vales según venían, y aprovechando para ir bajando los platos.

Montse se había complicado la vida con las malditas fresas a la pimienta, ya que había que hacerlas al momento, en la sartén, poner mantequilla con azúcar, dejar que se caramelizara un poco, añadir las fresas y flambearlas. Al acabar el servicio decidió hacer una base, con las fresas y que simplemente las calentaría.

Las fresas fueron saliendo con normalidad, cada días salían unas cuantas raciones y todo nadie se había quejado, hasta que el jueves vino a comer Joan, un cliente habitual con el que habíamos cogido bastante confianza y que solía darnos su opinión sobre lo que comía.

Me dijo que las fresas que no le habían gustado, que eran demasiado “atrevidas”, ummm... contesté, ¿atrevidas?... me pidió la receta y cuando se la dí me dijo que no había encontrado las fresas nada dulce, mas al contrario… un tanto saladas, es más me dijo que las probara, subí a la cocina y le dije a Montse que hiciera unas para probarlas…

Al ponernos las fresas en la boca, ARRRRG… estaban asquerosas, nos miramos y nos dimos cuenta enseguida, Montse se había equivocado y había puesto sal en vez de azúcar.

Lo peor es que llevábamos 4 días sirviéndolas y nadie, nadie, se había quejado…

jueves, 26 de enero de 2012

Historias veridicas o no... en un restaurante. 1. Las Anguilas.

Inicio hoy aquí unos relatos veridicos o no, (este lo es, os lo aseguró) que publiqué en un foro allá por el 2002. Por eso encontrareis referencias al Hotel nH donde trabajabamos antes. Espero que os gusten.





Tras un buen All i Pebre en Casa Salvador, Ana y yo encargamos una anguila en nuestro pescadero habitual en Cambrils, en fin que el viernes nos lo traen, (al hotel) al bichito en una malla, enroscadito él..., bueno no se como cojones pero soy yo el encargado de trocearlo para el All i Pebre, pues bueno, corto la malla y el puto bicho, empieza a retorcerse por la mesa como una serpiente a una velocidad de miedo, las cuatro chicas de la cocina se ponen a gritar como locas, yo reacciono cogiendo la media luna, (o sea un cuchillazo del 15) y me pongo a dar hachazos a diestro y siniestro sobre la mesa de la cocina donde la puta serpiente no para de deslizarse como si supiera el cruel destino que le espera... el primer golpe de cuchillo fallo, le doy a un metro, el segundo la rozo, y el tercero le doy en la cabeza, pero no demasiado fuerte, empieza a sangrar..., y no para de moverse, a todo esto todo Dios gritando, yo el primero..., el bicho retorciéndose como si nada, y yo como si de un psycokiller se tratase empiezo a asestar hachazos, y de los muchos que doy no acierto casi ninguno, bueno, alguno si... pero el bicho se queda ahí, sobre la mesa ensangrentado sin parar de moverse, yo me retiro asqueado, las chicas siguen gritando, yo casi vomito... y el bicho retorciéndose... tras la bronca que me echan logro empujarla hasta la fregadera, y me retiro, el panorama es desolador, imagináoslo...
Al cabo de una buen rato, 15 minutos o así, me reclaman para ver como esta el bicho, Y EL MUY ... AHÍ SIGUE MOVIÉNDOSE, ya no se que hacer, opción B, llamo a Toni, el chico de Mantenimiento del hotel y a cual Mc Giver le encargo acabar con el bicho, no recuerdo si finalmente es él o yo... pero al final cogemos una tijeras y le intentamos cortar la cabeza, sin conseguirlo del todo y para observar desconsoladamente como la cola sigue moviendo, como si de un puto alienígena se tratara, en fin increíble.

Cabreado llamo a la pescadería para pedir explicaciones y ayuda, me dicen (educadamente) que soy medio gilipollas, y que basta con meterla con la redecilla y todo al congelador y en media hora solucionado el problemita, la anguila se muere sin ningún estropicio...
Ya sabéis lo que tenéis que hacer si algún día compráis una anguila viva, yo dudo que la vuelva a comprar nunca jamás, aunque no rechazaría ninguna invitación para compartir un buen All i Pebre y lo que se ponga por delante, lo cortés no quita lo valiente, (bueno lo cobarde habría que decir en este caso).

Sobra decir que nunca hicimos un All i Pebre con el animalito, lo troceamos, lo envasamos al vacío y se quedo en el congelador ahí olvidado, yo no tengo tripas pa cocinarlo...
Espero que no os corte el apetito o la digestión con esta bonita historia que mas parece una escena de una peli de Alex de la Iglesia, pero os juro que no exagero nada y que todo sucedió tal y como lo cuento.

Ya veis que nada tiene que ver esto con vino, pero bueno... pensé que a alguien le haría gracia, y seguro que a alguien no le hará ni pizca de gracia, pero bueno, que se le va a hacer, como diría aquel: así son las cosas, y así se las hemos contado...

lunes, 23 de enero de 2012

Héctor y Raquel 10. Buscando refugio.


10. Buscando refugio

Algo dentro de mi me decía que esa persona que había tenido tan cerca de mi era Héctor, tenía algo que me decía que era él. No me lo podía quitar de la cabeza.

Llame a Jose Ignacio para contárselo pero no me contestó el teléfono, era el día 22 de Diciembre, día de la Lotería, el último día del colegio para mis hijos, y a un paso de las navidades y a mi todo eso me daba igual, no podía dejar de pensar en esa persona y en Héctor.

Decidí ir hasta Atocha y coger el primer tren que saliese hacia cualquier lugar, recogí mi mochila, ahí se quedó medio plátano y el trozo de queso que había sacado. Volví a Sol, se podía llegar en 4 minutos desde ahí hasta Atocha, y es lo que hice con una única obsesión, irme lo más lejos y lo más pronto posible de Madrid. Una vez en Atocha bajé a los andenes, y subí a un tren de largo recorrido, por lo visto iba hacia el norte pero no sabía bien por donde pasaba, me daba igual. Antes de subir me fijé muy bien donde estaba el revisor, estaba en la cabeza del tren y yo me fui hacia el final.

Todo me daba igual, mi vida era una farsa, no era mi vida, era la vida de la mujer de Jose Ignacio, la mía era la que hubiera vivido si continuase con Héctor, me quedé sin comer, estuve andando, las calles estaban repletas de gente supuestamente feliz haciendo compras, entré en una cafetería, tenia frio, estaba puesto un televisor de plasma donde el hombre del tiempo explicaba que esta noche iba a llegar una ola de frio como hacía décadas que no se veía en España. ¡Y a mí que me importa que haga frio!, pensé… Volví a llamar a Jose Ignacio, esta vez sí que me cogió el teléfono, me dijo que tampoco nos veríamos para comer, que se quedaría en el despacho preparando con Kelly una reunión que tenia para la tarde.

Decidí darle una sorpresa, comprar algo de comida en El Corte Inglés y llevársela al despacho, además yo tenía un juego de llaves en el bolso que me dio hace una eternidad.

Imaginé que el revisor tardaría un rato en pasar así que tome asiento en una de las butacas que dan al pasillo con la mirada siempre puesta al frente por si lo veía llegar, por suerte no venia. El tren iba bastante lleno de familias que dejaban la capital para ir a ver a sus familias en Navidades, muchos niños revoloteando a mi alrededor, me olvide de ellos.

Pasé por El Corte Inglés y fui a la sección de precocinados y pedí una comida para dos, Ensalada con aguacate y langostinos, Merluza en salsa verde y Macedonia. Pensé en que si llegaba pronto podríamos darle una hora a Kelly para que coma un menú en cualquier bar y de ese modo poder comer los dos juntos, como hacía ya demasiado tiempo. Todo esto me ayudaba a olvidarme de lo que había pasado. Cogí también una botella de Champagne, y un kit con un menaje tipo picnic, para dos, era monísimo.

Me quedé dormido, no sé cuánto tiempo dormí, solo sé que me despertó el revisor, de una forma un tanto brusca, me pidió mi billete y yo me levanté hasta la zona donde estaba la puerta y donde no había tanta gente, él me siguió y ahí le dije que no tenía ni billete ni dinero para pagar, el hombre, me dijo que no me iba a multar pero que tenía que bajar en la próxima estación, ¿Cuál es?, le pregunté, Soria, me contesto…

Así fue, al cabo de unos 30 minutos llegamos a Soria y el revisor se aseguró de que yo bajaba, menudo cambio de clima de Madrid a Soria, hacía mucho más frio, prácticamente ya era de noche, busque un súper donde poder comprar algo de vino, tenía unos pocos euros, encontré un Carrefour Express y fui directo a buscar unos cartones de vino, todavía me quedaba algo de comida.

Me hizo mucha ilusión darle la sorpresa a Jose Ignacio, seguro que le haría mucha gracia que comiéramos los dos juntos, llegué a su despacho, entre mis tacones, la botella de Champagne, la comida y todo lo necesario para comer, me resultaba muy difícil no hacer ruido, aún así lo conseguí, dejé todas las cosas en el suelo, deslicé la llave por la cerradura suavemente, y abrí la puerta, cogí la botella de champagne y las dos copas de plástico, me quité los zapatos para no hacer ruido y me dirigí hacia el final donde Jose Ignacio tiene su gran despacho salón la luz estaba encendida pero no se oía nada, cuando abrí la puerta me encontré a Jose Ignacio desnudo en el sofá con una mordaza y a Kelly también desnuda sentada sobre él, Kelly no me vio y se seguía moviendo suavemente sobre él. Jose Ignacio en cambio sí que me vio y no pudo decir nada, llevaba esa ridícula mordaza, se me calló la botella al suelo, Jose Ignacio le dio un empujón a Kelly y se levanto, la estampa era horrorosa. Me di media vuelta y eche a correr por el pasillo, Jose Ignacio me siguió por el pasillo desnudo, salí del despacho y él se quedo dentro.

Como no conocía Soria me dediqué a buscar la zona donde dormir, el centro de Soria nada tenía que ver con el de Madrid, localicé el centro y el cajero donde pensaba dormir. Paseé por detrás de un gran supermercado buscando grandes cartones y cuando los tuve me senté en una zona apartada. También encontré algo de pan y de fruta en las basuras, tenia 3 cartones de vino, y me puse a comer, y a beber, hacia mucho frio, y después de beber 2 litros de vino ya no sentía nada. Como pude me fui hasta el cajero, entré y me preparé mi cama, ya tenía mucha experiencia, puse mi mochila como almohada y me tumbé, saqué mi tercer litro de vino y me lo fui bebiendo, todo me daba vueltas, me dormí.

Al cabo de 3 horas aparecieron unos chavales borrachos en el cajero que me empezaron a insultar, y a dar patadas, me golpearon en la cabeza se ensañaron conmigo. Conseguí levantarme, sangraba por la cabeza y por la boca, creo que les dio miedo verme tan mal y me dejaron marchar.

Salí del cajero, eran las 04h00 de la mañana, y hacia un frio espantoso, tenía dolores por todo el cuerpo y estaba totalmente borracho, conseguí llegar hasta un callejón intenté llegar a un portal pero me caí al suelo, hacia frio, mucho frio… no me podía mover, tenia los dedos de las manos y de los pies totalmente agarrotados, estaba solo, no podía gritar, cada vez que lo intentaba un intenso dolor en mi estómago me lo impedía, me quedé ahí tirado, como un perro, no podía hacer nada, frio… mucho frio…, intenté dormir.

Héctor murió esa misma noche, a las 06h30 en el centro de Soria, nadie reclamo su cuerpo, su cuerpo fue entregado a la Universidad de Medicina.

Raquel está perdida, no sabe qué hacer…

FIN.